Me despierto de madrugada en plena ola de calor, en un país lleno de verano.

Me hago el primer café, ese que hace tanta ilusión, mientras pienso que quiero escribir algo para el blog, aunque tiene que ser algo ligero, porque tengo la sensación de que todos, aunque nos toque trabajar, tenemos en el cuerpo esa sensación de languidez estival, provocada por la temperatura extrema y el efecto de la presión atmosférica en nuestros cuerpecitos.

En fin, algo que puedas leer en unos minutos a la sombra, y luego seguir con tu vida, sin más; aunque también algo que te aporte, que sume.

Quiero encontrar exactamente aquello que buscas tú, y también otros “tú” que me lean, muchas personas. No como un acto comercial, sino como un acto de generosidad, amor y valentía.

Claro que eso sería como haber encontrado la piedra filosofal aplicada a la escritura. Somos tantos… y todos con nuestros gustos, visitando internet ahora mismo, buscando ropa o cualquier otra cosa…el mundo virtual es inmenso y la variedad humana, muy amplia.

¿Qué hacer entonces? En realidad, la única manera es ser auténtica, me digo. Y mira por dónde, ese me parece un buen tema para el post.

Para vestir bien, el primer paso es ser auténtica.
Vestir como eres, ser tú misma y que se note.

Da igual el estilo. Lo que importa es lo que surge de dentro. Esa llamita que llevamos tod@s en nuestro interior y que, lo quieras o no, impregna todo lo que haces. Cómo hablas, cómo te mueves, la manera en que colocas las cosas, tu peinado, el aspecto que tiene tu casa o tu habitación, cómo trabajas, qué comes…tu personalidad está reflejada en todo lo que haces, y lo muestras a los demás sin darte cuenta.

Así que mi aportación de hoy es hacerte mirar hacia dentro. ¿Cuánto tiempo hace que no te miras a ti misma? Eso implica parar, aunque sea por unos instantes, y muchas veces nos cuesta hacerlo. Aunque, si no te miras tú, ¿quién va a hacerlo? Recréate en lo que encuentres, acógelo y quiérete por ello. Préstate atención y quiérete. Mucho. Te lo mereces.

Aplicado a la moda, utiliza ropa que te haga sentir cómoda. Y no me refiero a ropa deportiva (aunque si es lo tuyo, adelante), sino ropa que te guste, que refleje lo que eres.

Evita los disfraces sólo porque creas que así sigues la moda. Las tendencias están para seguirlas si te atraen, aunque no todas se ajustan a tu personalidad.

Por supuesto, hay unos cánones de estilo que pueden ayudarte como guía, para combinar colores o estampados, o el largo de la falda o el tipo de tacón, por ejemplo. Aunque la que mandas eres tú, la que eliges qué se lleva eres tú. Tú eres tu moda.

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